Una convulsión aislada es un evento eléctrico cerebral anormal y único. El perro se queda rígido, pedalea, babea durante 2-3 minutos, después se despierta y puede no volver a tener crisis en meses o incluso años. La epilepsia se diagnostica formalmente cuando el perro sufre dos o más crisis con al menos 24 horas de diferencia entre ellas. En resumen: una crisis = evento; epilepsia = enfermedad crónica que requiere seguimiento y tratamiento a largo plazo. Muchos tutores confunden esto y se alarman tras una única convulsión, cuando aún no hay diagnóstico de epilepsia.